Justicia Laboral

El sistema de alimentos siempre se ha capitalizado en la explotación de los trabajadores, desde su principio en las plantaciones agrícolas que dependían del trabajo forzado de los esclavos africanos. Hoy, las empacadoras de carne están sujetas a las condiciones de trabajo más brutales en el mercado laboral.

 

El proyecto de Alimentos de Justicia Publica (The Public Justice Food Project) tiene una visión del sistema alimentario que asegura la salud, seguridad, y dignidad de todos los trabajadores en el sistema alimentario. Para hacer esto realidad, trabajamos al lado de los organizadores y las organizaciones que sirven directamente a los trabajadores para fortalecer las protecciones y desmantelar las estructuras que contribuyen a su daño. Estamos también comprometidos a elevar las voces de los trabajadores que exigen darle prioridad a las personas sobre las ganancias — y hace responsables a las corporaciones cuando se niegan a hacerlo.

Abusos al Trabajador en El Sistema Alimentario

La foto del USDA por Alice Welch.

Por décadas, los trabajadores de empaque de carne han sufrido largos turnos de trabajo de 11 horas prácticamente de hombro a hombro en las líneas de alta velocidad que conducen frecuentemente y a veces causan heridas serias..

Los trabajadores en distintos puntos a lo largo de la cadena alimentaria también han enfrentado explotación sistemática por mucho tiempo, incluyendo a los trabajadores de agricultura que están sujetos al robo de salario, a exposición a los pesticidas, y al acoso sexual a indices horrendas, y los trajadores de almacen y de entrega que son frecuentemente erroneamente clasificados como contratadores independientes y enfrentan la negacion de protecciones básicas al trabajador.

El COVID-19 y Los Trabajadores del Sistema Alimentario

Mientras la pandemia del COVID-19 se avanzó, la industria forzó a los trabajadore a continuar el trabajo bajo las mismas condiciones de siempre – sin cambios significativos para permitir el distanciamiento social o a las otras recomendaciones de salud pública – aún mientras las órdenes para refugiarse en su propio lugar fueron instituidas a través del país. Cuando los trabajadores se enfermaron, fueron enviados a “clínicas de la compañía” con doctores empleados por las compañías, quienes frecuentemente los regresaban a trabajar. Como consecuencia, el COVID-19 se regó por las plantas de procesamiento de alimentos, que se convirtieron rápidamente en epicentros de brotes de infección. Cerca de un año dentro de la pandemia, más de 57,000 trabajadores de empaque han dado positivo al virus, y más de 280 trabajadores han muerto.

 Si bien las estadísticas son más notables en la industria de procesamiento de carne, un patrón similar ha surgido a través de la cadena alimentaria. Los trabajadores de agricultura, los trabajadores de entrega, y los trabajadores de restaurantes se han enfermado y han muerto porque sus empleadores se han negado a responsabilizarse por los costos de las precauciones necesarios para mantener seguros a los trabajadores.

En abril de 2020, nos asociamos con Towards Justice y el Heartland Center for Jobs y Freedom para presentar la primera demanda exigiendo alivio para proteger a los trabajadores de empaque de carne del Coronavirus, representando a La Alianza Comunitaria de Trabajadores Rurales (Rural Community Workers Alliance) y a un trabajador anónimo contra Smithfield. El caso fue cubierto por el New York Times, y el Washington Post destacó un artículo de opinión pública por Jane Doe relatando la experiencia de ver el impacto del virus por toda la comunidad, mientras Smithfield no decía nada. Si bien los trabajadores recibieron ciertas protecciones por medio de esta acción, últimamente, la corte rechazó una audiencia para el caso, y difirió a la autoridad de La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) para considerar los problemas planteados.

En julio de 2020, Justicia Pública (Public Justice) se unió a Hacía la Justicia (Towards Justice), Nichols Kaster, y a Trabajo Justo (Justice Work) para presentar una demanda contra la Secretaria de Labor Eugene Scalia por fallar en obligar a un matadero a tener la responsabilidad de proteger a sus trabajadores de COVID-19 después de un brote en una planta de procesamiento en Maid-Rite, Pennsylvania. A pesar de la defensa continua de Trabajo Justo (Justice at Work), la OSHA atrasó la inspección de la planta, y luego le dio preaviso a la compañía, permitiéndole a la compañía cambiar sus prácticas temporalmente para la inspección.

Justicia Pública (Public Justice) se unió a 25 grupos locales y nacionales para hacer un llamado para la resignación de la Secretaría de Labor Eugene Scalia y de Loren Sweatt, quien supervisa a la OSHA, por fallar en proteger a los trabajadores durante la pandemia.

 

Recursos

Daño Desigual a las Comunidades de Color

Muchos de estos trabajadores son miembros de grupos marginalizados – incluyendo a las mujeres, personas de color, inmigrantes, refugiados – quienes históricamente han tenenido pocos espacios para hacer cambios en su lugar de trabajo, especialmente mientras que la consolidación de la industria y la disminución de la influencia de los sindicatos de labor han deteriorado el poder de los trabajadores.

La dependencia de la industria en identidades marginalizadas les hace más fácil intimidar a los trabajadores a guardar silencio. En 2019, los agentes de La Oficina de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement) saquearon siete plantas de procesamiento de carne de pollo en un lugar rural de Mississippi. Mientras no se presentaron cargos contra los empleadores inmediatamente, 700 trabajadores fueron arrestados. Aún más preocupante, las redadas sigueron el acuerdo de una demanda de acoso sexual con los empleados de la facilidad saqueada.

Las tácticas como llamar a ICE a sus propios trabajadores y presionar a los estados a pasar leyes que silencian a los trabajadores agrícolas — que amenazan a los trabajadores antes de que alcen la voz — son algunas de las maneras en que la industria alimentaria crea sistemáticamente una cultura de cumplimiento temeroso.

El impacto de la falta de respuesta de las compañías al COVID-19 tambien hace daño desproporcionadamente a los trabajadores de color y a otras indentidades marginalizadas. En julio de 2020, una coalición a nivel nacional de organizaciones que defienden a los trabajadores de procesamiento de carne y grupos aliados se reunieron para presentar una queja de derechos civiles ante el Departamento de Agricultura que subrayó el impacto discriminatorio.  La queja alegó que las megaempresas Tyson y JBS adoptaron políticas que rechazaron las directrices críticas del CDC – distanciamiento social en las líneas de procesamiento de carne – para parar la propagación del COVID-19 en sus facilidades de procesamiento, y que los resultados de sus procesos de operación tienen impactos discriminatorios en la fuerza de trabajo predominadamente negra y latina en sus plantas.

Cómo lograr el Cambio

Trabajar al lado de los organizadores, los centros del trabajador, y los sindicatos que escuchan y abordan las preocupaciones de los trabajadores directamente es esencial para llevar los casos que pueden hacer la diferencia para los trabajadores. Al comprometerse a apoyar el trabajo de capacitación con estos grupos, como la planificación de capacitación a los trabajadores sobre salud y seguridad en varios idiomas, desarrollar materiales informativos traducidos, crear sitios web, u otras necesidades de los grupos, también contribuimos al desarrollo del poder de los trabajadores fuera del ámbito jurídico.

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